Obras por series
ALBANESES (1997)
Interacciones con el entorno en los difíciles momentos de transición en Albania. De la imagen al signo.
Tras un primer viaje a Marruecos en 1980, la mirada de Enric Alfons se queda definitivamente atrapada por el mundo árabe, de ahí que la ayuda obtenida con la beca Alfons Roig, en su primera edición de 1981, la destinara a viajar por el norte de África.
En sus tres primeras series –Fetitxes andalusís (1982), Deessa Màscara (1984) y Malhafa (1989)- toma como leitmotiv la figura de la mujer. En sus siguientes series, Espills d’un jardí (1991 – 1992) y Gouttes d’or dans la ville (1993), fruto de sus continuos viajes en este entorno, surge una voluntad narrativa en torno a la vida cotidiana de la persona norteafricana o subsahariana, en su lugar de origen o como inmigrante en un país europeo, a la vez que una necesidad de atrapar el instante, lo que le lleva a mostrar en sus obras multiplicidad de formas, más simplificadas, y a incorporar a su equipaje un baúl lleno de pequeñas tablillas de madera que le permite pintar in situ.
Le sigue la serie Dormir al ras (1994-1996), centrada en las dificultades de la migración, abarcando tanto las adversidades del viaje como los desafíos de idioma, laborales, habitacionales, culturales y sociales a los que se enfrentan en el lugar de destino. Podemos observar cómo, con el paso de cada una de ellas, ha ido creciendo su compromiso individual, fruto, no de una ideología política, sino de una reflexión ante los problemas sociales que afectan a las personas migrantes. Los diferentes expertos han destacado de su pintura en esta etapa las formas simplificadas, los diferentes grados de figuración y gama cromática según la atmósfera recreada en cada cuadro[1].
En 1997 presenta Apuntes Albaneses (también denominada Albaneses). Su primer viaje a Albania ya había tenido lugar en 1993, poco tiempo después del inicio de la caída del comunismo y coincidiendo con una caótica y abrupta transición hacia el capitalismo, que causó en el país un colapso económico, desempleo, inflación galopante, corrupción, aumento de la desigualdad social… Además, su entorno geográfico se encuentra inmerso en las llamadas «guerras yugoslavas» (1991-2001), con una numerosa población albanesa en las zonas en conflicto, lo que impacta enormemente en la realidad del país. Destaca en particular el caso de Kosovo en 1999, que también se ve reflejado en alguna de sus obras tras su visita a la zona.
Desde este año y hasta 1997, armado de sus cuadernos de viaje y de un baúl lleno de tablillas para pintar, escribe y dibuja sobre la emigración -nuevamente- que esta situación provoca, que en este caso se dirige hacia Italia, Grecia y Turquía. En estos apuntes y tablillas, y en la posterior obra de mayor formato, recoge muchos temas que van surgiendo por el camino; algunos de ellos los aborda de manera recurrente: la escalada de la Sierra de Gramos[2], las colas ante el consulado griego en Gjirokastër para obtener el pasaporte, una población levantada en armas… hechos que en ocasiones contrasta con un toque celebratorio o festivo, como el de «novia en la revuelta» o «danza antes de cruzar la montaña». Como expresa la periodista Maribel Marín Yarza en el contexto de la exposición Viajar, perder países, Enric Alfons narra con el lenguaje del pincel la interacción que surge del conocimiento de la gente y el paisaje del lugar.
En sus desplazamientos en esta etapa, y en torno a la problemática albanesa, visita también ciudades griegas, de destino o tránsito de esta población desplazada, y Macedonia (en su momento parte del territorio de la RFS de Yugoslavia y actual Macedonia del Norte), con preocupaciones comunes sobre la estabilidad de la zona y con una importante comunidad albanesa entre su población.
Se aprecia con toda claridad la profundización en su línea; y es que, como señala Fernando Golvano[3] [4], los viajes y la pintura de Enric Alfons suponen «una reflexión a través de la cual, lo lejano vuelve a ser próximo, la otredad no se percibe como espejo de diferencias irreductibles…», nada que ver con la fascinación por lo «exótico» que experimentaron otros artistas viajeros y la mirada romántica.
El propio artista nos habla de la temática y las formas que adopta en esta etapa y pone de manifiesto como, tras su primer viaje a Albania, adopta una iconografía distinta, rica en grafismos, símbolos, signos poéticos, surrealizantes…, tendiendo hacia el primitivismo y el art brut, con un juego de interpretación espontáneo, instintivo, automático, inconsciente; explica cómo, ante una sensación de horror vacui, necesita llenar todo el espacio con las ideas que surgen de sus notas de viaje, ya sean frases, dibujos, fotos… Sumergido en este torbellino de emociones y sensaciones, no es de extrañar que desee verse libre de ataduras y afirme que, sin renunciar a su formación académica, es en esta etapa cuando más se distancia de la pintura tradicional.
Así, Christian Parra-Duhalde destaca de su pintura[5], entre otras cosas, la síntesis de un expresionismo dramático y un ingenuismo festivo, así como su barroquismo escénico coherente con el conjunto de emociones y sentimientos de sus protagonistas.
El color que adopta también va a tener un significado o narrativa propios: se pierde el llamativo cromatismo de sus etapas anteriores, para adoptar unos azules y grises con los que reflejar la sensación de frío, el que pasaban los albaneses cuando cruzaban las montañas nevadas de Albania a Grecia, señala.
Las principales exposiciones individuales realizadas en esta etapa son: Apuntes Albaneses, en la galería Rosalía Sender de Valencia, diciembre 1997-enero 1998, y en la galería Rafael García de Madrid, en octubre-noviembre 1998.
Asimismo, destacamos las exposiciones colectivas en las que participó con obras de esta serie:
- Igualdad es diferencias. Actividad y compromiso en el arte valenciano reciente, organizada por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y celebrada a lo largo de 1997 y 1998 en diferentes espacios.
- Viajar, perder países, una exposición de aproximación a la experiencia del viaje organizada por la Diputación foral de Gipuzkoa, celebrada en la sala Arteleku y centro cultural Koldo Mitxelena en San Sebastián, en noviembre-diciembre 1998.
- Encrucijadas mediterráneas, viajes y errares, exposición que pretende recuperar al mar Mediterráneo como «mar mediador» en la convergencia de culturas y ciudadanías, organizada por la Diputació de València en la Sala Parpalló, de abril a junio de 2000.
- 27 Miradas, organizada por Obra Social Ibercaja, celebrada en la Sala de Exposiciones de Ibercaja en Valencia en abril de 2000, que recoge la mirada de 27 artistas valencianos con distintas aproximaciones hacia el entorno que nos rodea y hacia sí mismos.
[1] Juan Ángel Blasco Carrascosa, Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universitat de València, doctor en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València y crítico de arte.
[2] Cordillera montañosa entre Grecia y Albania, por donde las personas migrantes intentaban pasar a Grecia.
[3] Doctor en Filosofía en el área de Estética y Teoría de las artes por la UPV-EHU, docente, ensayista, comisario de exposiciones y crítico de arte.
[4] Texto de Golvano «Encrucijada I: errabundeos críticos», contenido en el catálogo de la exposición Encrucijadas mediterráneas, viajes y errares, Sala Parpalló, Diputació de València, 2000.
[5] Artículo en Levante, 9 de enero de 1998.
[2] Cordillera montañosa entre Grecia y Albania, por donde las personas migrantes intentaban pasar a Grecia.
[3] Doctor en Filosofía en el área de Estética y Teoría de las artes por la UPV-EHU, docente, ensayista, comisario de exposiciones y crítico de arte.
[4] Texto de Golvano «Encrucijada I: errabundeos críticos», contenido en el catálogo de la exposición Encrucijadas mediterráneas, viajes y errares, Sala Parpalló, Diputació de València, 2000.
[5] Artículo en Levante, 9 de enero de 1998.
Entre cambistas, 1996
Carboncillo y sanguina/papel, 70 x 100 cm
Refugtatët, 1996
Técnica mixta/tela, 97 x 130 cm
De Albania a Grecia, 1997
Técnica mixta/tela, 97 x 130 cm
Albaneses revoltosos, 1997
Óleo/tela, 180 x 200 cm
S/T (Albaneses revoltosos), 1997
Óleo/tela, 130 x 110 cm
La novia, c.1998
Óleo/tela, 73 x 92 cm
Danza la noche antes de cruzar la montaña, c.1997
Óleo/tela, 73 x 92 cm
S/T (Danza la noche antes de cruzar la montaña), c.1997
Óleo/tabla, 40 x 90 cm
Albanesas, c.1997
Óleo/tela, 97 x 130 cm
Refugjatët, 1997
Óleo/tabla, 92 x 120 cm
S/T (Refugjatët), c.1997
Óleo/tela, 65 x 81 cm
S/T (Refugjatët), c.1997
Óleo/tela, 50 x 61 cm
Salvas a la novia en la revuelta, 1998
Óleo/tela, 73 x 92 cm
Salvas a la novia en la revuelta, 1998
Óleo/tela, 73 x 92 cm
Salvas a la novia en la revuelta, 1998
Óleo/tabla, 38 x 52 cm
S/T (Albaneses), 1998
Óleo/tela, 73 x 92 cm
S/T (Albaneses), 1998
Óleo/tela, 73 x 92 cm
Refugjatët, 1998
Óleo/tela, 180 x 200 cm
S/T (Refugjatët), c.1997-1998
Óleo/tabla, 38 x 52 cm
S/T (Refugjatët), 1998
Óleo/tabla, 38 x 52 cm
S/T (Refugjatët), 1998
Óleo/tabla, 38 x 52 cm
S/T (Kosovo-Kukës), 1999
Óleo/tabla, 38 x 52 cm
Albaneses, 1999. Díptico
Óleo/tela, 200 x 360 cm