Obras por series
FETITXES ANDALUSÍS (1982), DEESSA MÀSCARA (1984), MALHAFA (1989)
DÉCADA DE 1980: Huida hacia el Sur. Búsqueda de lo auténtico, la mujer como leitmotiv, fuerte cromatismo.
Superando etapas anteriores, en las que su actividad artística se bifurcaba en dos direcciones opuestas, la del mercado, por una parte, y la orientación marcada por su compromiso político por otra, y tras el estallido, en torno al año 78, de una intensa crisis personal, Enric Alfons se replantea desde cero todo su trabajo creativo.
El giro le llevará a retomar en la pintura gestos e impulsos de su etapa de estudiante, adoptando, en sus propias palabras, una actitud evasiva y romántica que se materializa en una serie de desplazamientos hacia el sur, con un primer viaje a Marruecos, un encuentro con el Otro que despertará definitivamente en él una búsqueda de lo auténtico.
Fetitxes andalusís:
Esta nueva perspectiva vino a objetivarse con la presentación de una serie de trabajos para participar en la primera edición de las becas incluidas en el Premio Alfons Roig de 1981, convocada por la Diputació Provincial de València como ayuda a las artes plásticas.
En esas mismas fechas, estos trabajos son expuestos en la individual Tafanejar, organizada por el Ajuntament de Torrent en el marco de un proyecto titulado Maestros y nuevos valores de la pintura y escultura del País Valencià. Las palabras del artista incluidas en el folleto promocional de la exposición revelan un proceso creativo introspectivo, que oscila entre la reflexión y lo irracional dentro de un mundo propio: «… fetitxe, tafaner/mira, busca/afitona. Inconscient/racional i irracional/acció accione/pintar pinte …».
El catedrático, ensayista y crítico de arte Román de la Calle[1] [2] señala cómo aquellos inquietantes personatges dalt de la peixquera sorprendieron a la totalidad de los miembros del jurado, del que él formaba parte, haciendo merecedor a Alfons de una de las ayudas convocadas para el desarrollo del proyecto presentado, del que destaca de su conjunto «la singular violencia expresiva de la propuesta».
En los meses de mayo y junio de 1982 tiene lugar en Nueva York, organizada por la Oficina Nacional de Turismo de España, la exposición colectiva New Painting from Valencia, que incluye los fetitxes de Enric Alfons.
En su artículo sobre esta colectiva[3], refiriéndose a este quehacer artístico valenciano, Román de la Calle destaca una doble introspección: en un nivel objetivo, los elementos de la pintura -pintura, gesto, grafismo, color…- pasan a ocupar el núcleo de su preocupación; en un nivel subjetivo, la individualidad del artista se abre a un «mundo propio» y la obra proyecta una cosmovisión introspectiva de la realidad.
En esta misma línea, en fechas mucho más recientes, Boye Llorens Peters señala[4] que el objetivo de la nueva generación de artistas surgida de la Transición era la de agitar sentimientos y plasmar la sinceridad de una mirada subjetiva.
Y esta es la lectura, como hemos señalado, en la que se enmarcan estos fetitxes y el desarrollo posterior de su pintura, moviéndose siempre en el terreno de la subjetividad.
En el mes de noviembre de 1982, en el marco de la exposición en la Sala Parpalló de los trabajos de los artistas becados en la citada edición del Premio Alfons Roig, organizada por la misma Diputación, Enric Alfons expone esta serie bajo el encabezamiento Fetitxes andalusís. Señala Román de la Calle el hieratismo de la composición, el énfasis de los rasgos estrictamente femeninos, acentuando sus signos eróticos, «dentro siempre de una atmósfera cálida y hasta un tanto escenográfica, donde daba la impresión de que algo iba a suceder, a pesar de la impertérrita quietud y espera de los respectivos personajes, semiocultos, tras los abundantes celajes y velos».
Deessa Màscara:
Menudean sus desplazamientos por el norte de África, que completa en 1983 con viajes de estudios a la meseta montañosa del Tassili (Argelia) y al alto Atlas en Marruecos, durante los cuales concibe la obra Deessa Màscara, que en julio de 1984 se muestra en la Sala de Exposiciones de la Caixa de Pensions en Valencia, con los textos de Ferran Cremades i Arlandis acompañando a las pinturas de Enric Alfons[5]. Esta obra representa el erotismo y la sensualidad de la mujer ocultos tras los velos y las máscaras, en un juego de atracción y seducción enriquecido y potenciado por el doble lenguaje empleado: el del color, forma y composición visual del pintor, y el de la palabra y metáfora de la prosa poética de Cremades.
El tema es, una vez más, la mujer, esta vez su rostro, cubierto por el velo, y el juego de la mirada. Juan Ángel Blasco Carrascosa[6] [7] señala que «ha partido de la forma ovalada para, en su interior, plasmar la expresión de los rostros a través de cálidos colores extraídos de los tapices y las alfombras islámicas. El resultado final [muestra] una galería de retratos en los que fetichismo, tremendismo colorista y pasión sensual se nos ofrecen como constantes, enlazando así con su obra precedente».
Por su parte, Román de la Calle (ver nota 2) señala el deseo del artista de mostrar la magia de un mundo diferente, que se plasma en los lienzos de estas series con cierta violencia primigenia. Apunta, en cuanto a su tema principal y técnica, la plasticidad de las máscaras, la persistencia de las miradas, que quedan enmarcadas por el óvalo de la cara, hábilmente conseguido a través de trazos lineales de una serie de formas elementales. El crítico habla de un «soporte formal de color, certero y destacado protagonista de sus obras, […] de luminoso cromatismo».
De entre otras exposiciones celebradas con obras de esta serie destacamos, además de las mencionadas, la individual organizada en la Galería Lucas de Gandía y las siguientes muestras colectivas: la de la 4 Bienal de Arte de la Ciudad de Oviedo, organizada por su Ayuntamiento con la colaboración del Museo de Bellas Artes de Asturias, la de la primera Muestra de Arte de Valencia con la aportación de obra de la Fundació Caixa de Pensions, de jóvenes artistas de Cataluña y Valencia de merecido prestigio en el panorama artístico de la época, y las que, organizadas por Promocions Culturals del País Valencià en colaboración con entidades locales y bajo el título de Plàstica Valenciana Contemporània y Pintors Valencians Contemporanis, se llevaron a cabo a lo largo de 1986 y 1987 en diversos espacios como la Lonja de Valencia y diversos municipios de Valencia, Alicante y Castellón.
Malhafa:
El periodo 1985 a 1990 es particularmente intenso: docencia, doctorado (1987), viajes de estudio, en esta ocasión a la isla de Yerba (Túnez) y al Sahara Occidental, en los que realiza trabajo de campo. Aprovecha los periodos vacacionales para ampliar más sus horizontes y llega a Mauritania y Turquía. Ahí convive con la población local, se impregna de su día a día, rituales y costumbres y se revitaliza con los valores de la amistad, la familia y la buena vecindad que allí se viven y perduran con todo su significado.
A lo largo de 1988, 1989 y 1990 frecuenta Ifni, el Sahara Occidental y Nouakchott (Mauritania), recogiendo en una treintena de cuadernos apuntes sobre su vida diaria.
No es de extrañar por ello que, a partir de ahí, su leitmotiv, la figura de la mujer, se vea representada de otra manera, ya no más como un fetiche cargado de un erotismo fruto de la evocación, sino como protagonista de una cotidianeidad que plasma en sus cuadernos, dedicando una especial atención a su atuendo, la malhafa, un tipo de velo de llamativos estampados que cubre el cuerpo y la cabeza de la mujer de la región del Sahara. Hasta tal punto que, como indica Román de la Calle, «rostros, manos o pies son así sometidos a mínimas fórmulas de representación».
Observamos un cambio o evolución entre sus primeras y últimas Malhafas, fruto de la sintetización. De un barroquismo al representar la vestimenta, a la aplicación del color para reflejar la forma del ropaje y figura femenina sin mayor adorno o detalle.
Las principales exposiciones individuales que se realizaron de esta etapa bajo el título Malhafa, tienen lugar en la Sala Rius de Carcaixent (octubre de 1989) y en la galería El Ensanche de Valencia (octubre-noviembre de 1989).
Destacamos también, entre las exposiciones colectivas en la que participó con obras de esta serie, la que tuvo lugar en agosto y septiembre de 1989, en el Centro Cultural Mislata, con motivo de la inauguración de dicho centro.
[1] https://catunescoforum.upv.es/mision-y-objetivos/equipo/roman-de-la-calle/
[2] En el catálogo de la exposición Malhafa en galería El Ensanche. Valencia, octubre-noviembre 1989, bajo el título «Cuando el Malhafa prolonga la máscara».
[3] «Pintura valenciana en New York», por Román de la Calle, Las Provincias, 24 de junio de 1982.
[4] Texto del comisario en el catálogo de la exposición Enric Alfons. Viajar, conocer, pintar, Boye Llorens Peters, editado por el Ajuntament de Cullera, 2018.
[5] Dicha exposición cuenta con el catálogo editado por la Fundació Caixa de Pensions, Deessa Màscara, Enric Alfons/Cremades i Arlandis. Recogido con más detalle en el apartado Bibliografía.
[6] Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universitat de València, Doctor en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València y crítico de arte.
[7] «Máscaras africanas en la pintura de Enric Alfons», de Juan Ángel Blasco Carrascosa. CIMAL Cuadernos de cultura artística. Nº 24, 1984.
Superando etapas anteriores, en las que su actividad artística se bifurcaba en dos direcciones opuestas, la del mercado, por una parte, y la orientación marcada por su compromiso político por otra, y tras el estallido, en torno al año 78, de una intensa crisis personal, Enric Alfons se replantea desde cero todo su trabajo creativo.
El giro le llevará a retomar en la pintura gestos e impulsos de su etapa de estudiante, adoptando, en sus propias palabras, una actitud evasiva y romántica que se materializa en una serie de desplazamientos hacia el sur, con un primer viaje a Marruecos, un encuentro con el Otro que despertará definitivamente en él una búsqueda de lo auténtico.
Fetitxes andalusís:
Esta nueva perspectiva vino a objetivarse con la presentación de una serie de trabajos para participar en la primera edición de las becas incluidas en el Premio Alfons Roig de 1981, convocada por la Diputació Provincial de València como ayuda a las artes plásticas.
En esas mismas fechas, estos trabajos son expuestos en la individual Tafanejar, organizada por el Ajuntament de Torrent en el marco de un proyecto titulado Maestros y nuevos valores de la pintura y escultura del País Valencià. Las palabras del artista incluidas en el folleto promocional de la exposición revelan un proceso creativo introspectivo, que oscila entre la reflexión y lo irracional dentro de un mundo propio: «… fetitxe, tafaner/mira, busca/afitona. Inconscient/racional i irracional/acció accione/pintar pinte …».
El catedrático, ensayista y crítico de arte Román de la Calle[1] [2] señala cómo aquellos inquietantes personatges dalt de la peixquera sorprendieron a la totalidad de los miembros del jurado, del que él formaba parte, haciendo merecedor a Alfons de una de las ayudas convocadas para el desarrollo del proyecto presentado, del que destaca de su conjunto «la singular violencia expresiva de la propuesta».
En los meses de mayo y junio de 1982 tiene lugar en Nueva York, organizada por la Oficina Nacional de Turismo de España, la exposición colectiva New Painting from Valencia, que incluye los fetitxes de Enric Alfons.
En su artículo sobre esta colectiva[3], refiriéndose a este quehacer artístico valenciano, Román de la Calle destaca una doble introspección: en un nivel objetivo, los elementos de la pintura -pintura, gesto, grafismo, color…- pasan a ocupar el núcleo de su preocupación; en un nivel subjetivo, la individualidad del artista se abre a un «mundo propio» y la obra proyecta una cosmovisión introspectiva de la realidad.
En esta misma línea, en fechas mucho más recientes, Boye Llorens Peters señala[4] que el objetivo de la nueva generación de artistas surgida de la Transición era la de agitar sentimientos y plasmar la sinceridad de una mirada subjetiva.
Y esta es la lectura, como hemos señalado, en la que se enmarcan estos fetitxes y el desarrollo posterior de su pintura, moviéndose siempre en el terreno de la subjetividad.
En el mes de noviembre de 1982, en el marco de la exposición en la Sala Parpalló de los trabajos de los artistas becados en la citada edición del Premio Alfons Roig, organizada por la misma Diputación, Enric Alfons expone esta serie bajo el encabezamiento Fetitxes andalusís. Señala Román de la Calle el hieratismo de la composición, el énfasis de los rasgos estrictamente femeninos, acentuando sus signos eróticos, «dentro siempre de una atmósfera cálida y hasta un tanto escenográfica, donde daba la impresión de que algo iba a suceder, a pesar de la impertérrita quietud y espera de los respectivos personajes, semiocultos, tras los abundantes celajes y velos».
Deessa Màscara:
Menudean sus desplazamientos por el norte de África, que completa en 1983 con viajes de estudios a la meseta montañosa del Tassili (Argelia) y al alto Atlas en Marruecos, durante los cuales concibe la obra Deessa Màscara, que en julio de 1984 se muestra en la Sala de Exposiciones de la Caixa de Pensions en Valencia, con los textos de Ferran Cremades i Arlandis acompañando a las pinturas de Enric Alfons[5]. Esta obra representa el erotismo y la sensualidad de la mujer ocultos tras los velos y las máscaras, en un juego de atracción y seducción enriquecido y potenciado por el doble lenguaje empleado: el del color, forma y composición visual del pintor, y el de la palabra y metáfora de la prosa poética de Cremades.
El tema es, una vez más, la mujer, esta vez su rostro, cubierto por el velo, y el juego de la mirada. Juan Ángel Blasco Carrascosa[6] [7] señala que «ha partido de la forma ovalada para, en su interior, plasmar la expresión de los rostros a través de cálidos colores extraídos de los tapices y las alfombras islámicas. El resultado final [muestra] una galería de retratos en los que fetichismo, tremendismo colorista y pasión sensual se nos ofrecen como constantes, enlazando así con su obra precedente».
Por su parte, Román de la Calle (ver nota 2) señala el deseo del artista de mostrar la magia de un mundo diferente, que se plasma en los lienzos de estas series con cierta violencia primigenia. Apunta, en cuanto a su tema principal y técnica, la plasticidad de las máscaras, la persistencia de las miradas, que quedan enmarcadas por el óvalo de la cara, hábilmente conseguido a través de trazos lineales de una serie de formas elementales. El crítico habla de un «soporte formal de color, certero y destacado protagonista de sus obras, […] de luminoso cromatismo».
De entre otras exposiciones celebradas con obras de esta serie destacamos, además de las mencionadas, la individual organizada en la Galería Lucas de Gandía y las siguientes muestras colectivas: la de la 4 Bienal de Arte de la Ciudad de Oviedo, organizada por su Ayuntamiento con la colaboración del Museo de Bellas Artes de Asturias, la de la primera Muestra de Arte de Valencia con la aportación de obra de la Fundació Caixa de Pensions, de jóvenes artistas de Cataluña y Valencia de merecido prestigio en el panorama artístico de la época, y las que, organizadas por Promocions Culturals del País Valencià en colaboración con entidades locales y bajo el título de Plàstica Valenciana Contemporània y Pintors Valencians Contemporanis, se llevaron a cabo a lo largo de 1986 y 1987 en diversos espacios como la Lonja de Valencia y diversos municipios de Valencia, Alicante y Castellón.
Malhafa:
El periodo 1985 a 1990 es particularmente intenso: docencia, doctorado (1987), viajes de estudio, en esta ocasión a la isla de Yerba (Túnez) y al Sahara Occidental, en los que realiza trabajo de campo. Aprovecha los periodos vacacionales para ampliar más sus horizontes y llega a Mauritania y Turquía. Ahí convive con la población local, se impregna de su día a día, rituales y costumbres y se revitaliza con los valores de la amistad, la familia y la buena vecindad que allí se viven y perduran con todo su significado.
A lo largo de 1988, 1989 y 1990 frecuenta Ifni, el Sahara Occidental y Nouakchott (Mauritania), recogiendo en una treintena de cuadernos apuntes sobre su vida diaria.
No es de extrañar por ello que, a partir de ahí, su leitmotiv, la figura de la mujer, se vea representada de otra manera, ya no más como un fetiche cargado de un erotismo fruto de la evocación, sino como protagonista de una cotidianeidad que plasma en sus cuadernos, dedicando una especial atención a su atuendo, la malhafa, un tipo de velo de llamativos estampados que cubre el cuerpo y la cabeza de la mujer de la región del Sahara. Hasta tal punto que, como indica Román de la Calle, «rostros, manos o pies son así sometidos a mínimas fórmulas de representación».
Observamos un cambio o evolución entre sus primeras y últimas Malhafas, fruto de la sintetización. De un barroquismo al representar la vestimenta, a la aplicación del color para reflejar la forma del ropaje y figura femenina sin mayor adorno o detalle.
Las principales exposiciones individuales que se realizaron de esta etapa bajo el título Malhafa, tienen lugar en la Sala Rius de Carcaixent (octubre de 1989) y en la galería El Ensanche de Valencia (octubre-noviembre de 1989).
Destacamos también, entre las exposiciones colectivas en la que participó con obras de esta serie, la que tuvo lugar en agosto y septiembre de 1989, en el Centro Cultural Mislata, con motivo de la inauguración de dicho centro.
[1] https://catunescoforum.upv.es/mision-y-objetivos/equipo/roman-de-la-calle/
[2] En el catálogo de la exposición Malhafa en galería El Ensanche. Valencia, octubre-noviembre 1989, bajo el título «Cuando el Malhafa prolonga la máscara».
[3] «Pintura valenciana en New York», por Román de la Calle, Las Provincias, 24 de junio de 1982.
[4] Texto del comisario en el catálogo de la exposición Enric Alfons. Viajar, conocer, pintar, Boye Llorens Peters, editado por el Ajuntament de Cullera, 2018.
[5] Dicha exposición cuenta con el catálogo editado por la Fundació Caixa de Pensions, Deessa Màscara, Enric Alfons/Cremades i Arlandis. Recogido con más detalle en el apartado Bibliografía.
[6] Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universitat de València, Doctor en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València y crítico de arte.
[7] «Máscaras africanas en la pintura de Enric Alfons», de Juan Ángel Blasco Carrascosa. CIMAL Cuadernos de cultura artística. Nº 24, 1984.
Fetitxes
S/T (Fetitxe), c.1981
Óleo/tela, 130 x 89 cm
S/T (Fetitxe), 1981
Óleo/tela, 195 x 130 cm
S/T (Fetitxe), 1981
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Fetitxe), 1981
Óleo/tela, 200 x 135 cm
Fetitxe andalusí, 1982
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S.T (Fetitxe), 1982
Óleo/tela, 73 x 92 cm
S/T (serie Fetitxes), 1982
Óleo/tela, 200 x 130 cm
S/T (serie Fetitxes), 1982
Óleo/tela, 200 x 130 cm
Máscaras
Tatuatge, 1983
Óleo/tela, 200 x 160 cm
S/T (Deessa Màscara), c.1984
Óleo/tela, 65 x 54 cm
Sourire Jaune, 1984
Óleo/tela, 200 x 160 cm
Toulmine-Masc, 1984
Óleo/tela, 200 x 160 cm
Toulmine-masc IV, 1984
Óleo/tela, 65 x 54 cm
S/T (Deessa Màscara), c.1984
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Deessa Màscara), c.1984
Óleo/tela, 65 x 54 cm
S/T (Deessa Màscara), c.1984
Óleo/tela, 65 x 54 cm
S/T (Deessa Màscara), c.1984
Óleo/tela, 65 x 54 cm
Aisha, 1984
Óleo/tela, 200 x 135 cm
Malhafas
S/T (Malhafa), c.1986
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Malhafa), 1987
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Bailarina), 1987
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Malhafa), 1988
Óleo/tela, 100 x 65 cm
S/T (Malhafa), 1988
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Malhafa), 1988
Óleo/tela, 92 x 65 cm
S/T (Malhafa), c.1988
Óleo/tela, 92 x 65 cm
S/T (Malhafa), c.1989
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Malhafa), 1988
Óleo/tela, 92 x 65 cm
S/T (Malhafa), 1988
Óleo/tela, 92 x 65 cm
S/T (Malhafa), 1988
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Malhafa), 1988
Óleo/tela, 92 x 65 cm
S/T (Malhafa), c.1989
Óleo/tela, 130 x 95 cm
S/T (Malhafa), c.1989
Óleo/tela, 92 x 65 cm
S/T (Malhafa), c.1989
Óleo/tela, 130 x 97 cm
Malhafa, c.1988-1989
Óleo/tela, 200 x 300 cm
Malhafa, c.1989
Óleo/tela, 200 x 135 cm
S/T (Malhafa), c.1989
Óleo/tela, 92 x 65 cm
S/T (Malhafas), c.1989-1991
Óleo/tela, 73 x 92 cm
S/T (Malhafa), c.1990
Técnica mixta/papel, 50 x 70 cm
S/T (Malhafa), c.1989-1991
Óleo/tela, 73 x 92 cm
S/T (Malhafa), c.1989-1991
Óleo/tela, 73 x 92 cm
S/T (Malhafas), c.1990
Técnica mixta/papel, 50 x 70 cm
S/T (Malhafas), c.1990
Técnica mixta/papel, 50 x 70 cm
S/T (Malhafas), c.1989-1991
Técnica mixta/papel, 70 x 100 cm
S/T (Malhafas), c.1989-1991
Óleo/tela, 110 x 130 cm
S/T (Malhafas), c.1990
Técnica mixta/papel, 100 x 70 cm
S/T (Malhafa), c.1989-1991
Técnica mixta/papel, 50 x 70 cm
S/T (Malhafa), c.1990
Técnica mixta/papel, 70 x 100 cm
S/T (Malhafa), c.1990
Técnica mixta/papel, 70 x 100 cm
S/T (Malhafa), c.1989-1991
Técnica mixta/papel, 70 x 100 cm
S/T (Malhafa), c.1990
Técnica mixta/papel, 70 x 100 cm